Una amiga me había contado que su marido creció en una casona de valor arquitectónico y patrimonial ubicada en pleno barrio Bellavista. Luego de un tiempo, me encargó la ilustración. Constitución # 136 fue la dirección que me dio. Como mi famoso libro aún tardaría tiempo en estar listo, decidí meter este trabajo dentro del listado de lugares por dibujar. Fui un día frío, bien frío, abrigada más arriba de la nariz con una parca bien acolchada. Constitución era para mi la calle de los restaurantes (ya había hecho una ilustración de éstos, ahi  donde están los restaurantes Como Agua para Chocolate, Ciudad Vieja y el Galindo. También era la calle del Hotel The Aubrey, que también dibujé una tarde agradable al lado de la piscina. Especialmente era la calle de la Casa Roja o Castillo Lehuedé como se llamó originalmente y que alberga actualmente al Hotel Castillo Rojo, un hotel boutique que restauró la casona haciéndole un gran favor a nuestro patrimonio. También era la calle del Cité de Constitución. Un cité maravilloso que sufrió el incendio de una de sus casas cuando albergaba un restaurante….Constitución era una calle de esas como tantas en Bellavista. Una que se fue llenando de restaurantes, salsotecas y discos, desplazando a sus habitantes originales, haciéndole la vida imposible a sus ancianos, producto del ruido, de la delincuencia, de los atoramientos, etc. Hace unos meses estuve en una reunión entre vecinos de Providencia, destinada a hablar y discutir del futuro de sus barrios. Y todos los asistentes de Bellavista se quejaban de la destrucción del barrio. Unos pocos vecinos y uno en especial han tratado de resistir a esta verdadera invasión de la vida nocturna y el interés inmobiliario.

Erika Brandner - Ilustración Casa Constitucion 136 Bellavista Santiago Chile

Erika Brandner – Ilustración Casa Constitucion 136 Bellavista Santiago Chile

Bueno, con esa sensación caminaba por Constitución hacia el cerro. Constitución 136 quedaba justo frente al famoso cité. Fui a la hora de almuerzo y las calles estaban de lado a lado llenas de autos por lo que la visión para dibujar era más bien mala. Pero como me he programado para dibujar a pesar de cualquier impedimento, busqué donde sentarme y me puse a dibujar. El marido de mi amiga creció en esa casa. Me contaban que originalmente eran dos propiedades. La primera, con la entrada por el portón de maravillosa reja de fierro forjado de la derecha, consistía en el primer piso y daba a un patio interior. La segunda, con la entrada por una puerta también de reja de fierro pero más angosta, daba a una escalera y se ubicaba solamente en el segundo piso. El dueño del restaurante ubicado hoy allí hizo un gran trabajo de reparación de la fachada para su restaurante llamado Peumayen Ancestral Food, al parecer centrado en la comida de los pueblos originarios de Chile. Mis amigos cenaron allí recorriendo las instalaciones donde antes vivía su familia. Les contaron que la reparación de la casona fue compleja pues las bajadas de agua eran tan especiales que debieron hacerlas con artesanos del fierro para cumplir con la normativa de protección de la arquitectura patrimonial.
Aquella tarde comencé dos dibujos, sin proponérmelo. Dos, porque el primero que hice resultó abarcar la casa principal y dos a su lado, generando una vista más amplia. Cuando lo tenía bien avanzado decidí hacer luego otro porque si mi amiga y su marido necesitaban ese recuerdo, estarían interesados en la casa principalmente. Entonces, el dibujo debía ser con un plano más  cerrado. Dibujé y dibujé para avanzar y hacer los dos. Sin proponérmelo había hecho algo muy bueno: un dibujo para el recuerdo de mis amigos y otro para el libro, que los preservará en la memoria de muchos por años. Aquí comparto por ahora el primero de los dibujos, el que hice para mis amigos.

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