[singlepic id=103 w=350 h=280 float=left]Es raro el nombre que le di a este tema. Pero se me ocurrió que era el mejor para describir los procesos que he vivido en varias de mis pinturas. Un vaivén impresionante desde que se comienza una obra hasta que se termina. Lo he experimentado muchas veces. Si, es cierto que algunas obras mías han sido instantáneas (lo que no significa fáciles, como la imagen de esta entrada. Requieren que uno sepa qué quiere y plasmarlo de una vez porque no se puede equivocar uno, no se puede borrar, si quedó bien fantástico, sino, a botarlo será mejor…es otro tipo de dificultad, requiere muy buen dibujo creo yo) pero muchas también han tenido muchos cambios, un trabajo de meses e incluso así han terminado siendo borradas totalmente. A veces me he arrepentido de ello. Pero era el precio a pagar por aprender. Aprender a desprenderse de la obra o de partes de la obra para que el resultado sea óptimo. Es difícil de entender. Uno se encariña con sus obras. Pero a veces el cariño enceguece….

En fin. Se me ocurrió que qué pasaría si documento el proceso de una obra. Lástima que no he fotografiado todas las etapas de mis cuadros. Pero algo tengo. Por un lado me asusta…¿podré abrir tanto mi proceso creativo? Y por otro lado…¿a alguien le interesará cómo se gesta una obra en particular? No sé las respuestas. Será como pintar siendo observado o tal vez nadie lo lee. Pero lo intentará.

Entonces, esta entrada es para contarles que comenzaré a escribir una entrada para cada etapa que he pasado con mi última serie PRESENCIAS. Pero tendrán que leer la próxima entrada porque esta ya quedó demasiado larga.

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