El día que dibujaba el Teatro Oriente, unos fantasmagóricos letreros del Teatro Mori colgaban como anunciando su proceso de cierre o muerte…. algo tan típico cuando lo que importa es el valor del terreno y el negocio, pensé. Sin embargo ahora que estoy escribiendo esta entrada reparo en una noticia que es realmente magnífica: el Teatro Oriente lejos de terminar se revitalizará, reparará y pasará a albergar al nuevo Teatro de la Comuna de Providencia. Una anhelada aspiración del anterior alcalde ya se materializó al firmar un convenio de comodato por 20 años renovable con la Municipalidad de Providencia, lo que significará recuperar un patrimonio urbanístico y arquitectónico  y contar con  un nuevo espacio artístico cultural donde habrá cine, teatro, música, danza y todas las manifestaciones de la cultura de calidad  y que recoja los intereses públicos y de la ciudadanía, no solo los comerciales (si desea conocer más puede leer el comunicado de la Municipalidad de Providencia)

El Teatro Oriente es de una belleza neoclásica imponente. Mi generación creció con un Teatro Oriente vivo y de programaciones de cine y espectáculos importante. Recuerdo haber ido con mi familia a ver a Les Luthiers y ET, en la adolescencia me marcó ver la Naranja Mecánica y para pasar el nervio terminamos como muchos comiendo un sandwich en el mítico Lomit´s. Para los antiguos, recordarán que no había tanto local de comida en Providencia como hoy, los conocidos e imperdibles del lugar eran justamente el Lomit’s y la Pizza Nostra al frente. A unas pocas cuadras el Drug Store era el epicentro de la movida de Providencia.

Mientras lo dibujaba, un día frío, muy frío donde después de entumirme por algunas horas y de correrme varias veces pues donde pude instalarme era la entrada de autos del edificio del frente del teatro….pensaba en toda la gente que circulaba y a cuales elegiría para animar el dibujo. Los autos circulaban y paraban, circulaban y paraban. Y me acordé de mis años de estudios de diseño en el Campus Lo Contador (que en esa época llamábamos El Comendador)….pensaba cuantas veces caminé por esa misma cuadra para tomar la micro, cuantas veces paré en la librería….Siglo XXI creo que se llamaba, hoy desaparecida. La gente pasaba. Una señora me abordó ofreciéndome algún trabajito algún día, una de estas conversaciones que al principio me tomaba en serio y me llenaba de esperanzas de futuros trabajos gloriosos y de mucha plata. Hoy ya no lo hago. Las escucho, les entrego la tarjeta si me la piden y ya, sigo con lo mio….qué será que la gente se siente compelida a ofrecer cosas que nunca se materializarán…será que necesitamos validarnos nosotros mismos y no tiene nada que ver con a quien le ofrecemos? La mente es tan vasta y poderosa que quizás cual es el motivo. Pero ya perdí la cuenta de cuanta gente me ha ofrecido cosas relacionadas con el dibujo y nunca tuve ningún llamado y ni siquiera se hicieron seguidores del blog o del Facebook….

Bueno, volviendo al tema del dibujo, he estado pensando en volver a dar clases, concretamente de croquis urbano….no sé si generará interés pero es algo que estoy pensando. Y en esa línea de pensamiento, siempre que dibujo pienso en cómo enseñaría alguna determinada técnica. Yo domino muchas cosas por variados motivos, condiciones naturales y práctica y una gran capacidad de observación y mucha mucha paciencia. No todo el mundo se sentiría atraído para desarrollar esto. Y de pronto me sentí como un aprendiz de nuevo y eso fue muy interesante. En este dibujo del Teatro Oriente, encontré con un desafío de técnica. Normalmente no me cuestan los ángulos ni las curvas, es algo que manejo con seguridad. Sin embargo, como mis dibujos son in situ y con tinta china directa, mucha corrección no se puede hacer cuando de la línea debe quedar pura y limpia, como era el caso de la curva del techo de la construcción. No tuve problemas pero tuve que hacerlo bastante lentamente y calcular bien las distancias. Además, soltar mucho la mano para que la curva saliera natural y sinuosa. Pero resultó bastante bien. Otro punto complejo fue la distribución de las letras del cartel. ¡Qué cartel más bello!, limpio, simple, digno. Sin estridencias ha resistido todo este tiempo….porque el Teatro es antiguo, un octogenario, es del año 1933 y fue construido como cine por los arquitectos Carlos Cruz y Escipión Munizaga para la Caja de Previsión y Estímulo de los Empleados del Banco de Chile.

Como siempre, prometo publicar la imagen terminada, que, como otras, irá en el libro de Providencia.