Siempre sucede lo mismo. Trabajo mucho en un proyecto, me esfuerzo, me pongo metas, plazos y objetivos y los busco y alcanzo con la mayor concentración y dedicación posibles. Durante esos periodos no hay tiempo para amigos, cafés o pasársela sin hacer nada. Ir a hacer deportes parece robar minutos preciosos y he de repetirme que por salud hay que moverse y porque además, en la postura de  dibujo, la espalda no me acompañaría si no hago algo por  fortificarla. Pienso en el momento en el que no tenga nada que hacer y mi mente ya comienza a hacer mil panoramas. Me veo en un café, con un buen libro, sentada por horas tranquila. O caminando por mi barrio mirando las plantas, las flores, la gente…sentada en una plaza al sol, relajándome. O simplemente, durmiendo hasta tarde, plácidamente.

Pero siempre sucede lo mismo. La realidad dista de las ideas. Las cosas no son nunca como yo uno las piensa…demasiada imaginación, demasiado vivir en las nubes. Para empezar, no puedo estar todo un día en un café porque tengo que hijos, turnos y compromisos o trámites varios. Además, me saldría muy caro comprar uno y otro café sólo para alargar la estadía. O sea, el día se transforma en una o dos horas a lo sumo. La caminata se acerca más al ideal, pero comienzo a tomarla como relajo e inmediatamente me pongo la meta que sea buena para el corazón así que acelero el paso y ya, se fue la relajación y comenzó el deporte o la cabeza no para de parlotear…Lo de sentarme en la plaza, lo mismo. O hace frío o hace calor y la mente comienza a mascullar idea tras idea, pensamiento tras pensamiento, de qué haces aqui perdiendo el tiempo si debieras estar armando otro proyecto, haciendo otro dibujo o arreglando la web o actualizando las redes sociales….Y lo de dormir ni hablar. Hay que levantarse temprano igual pues los niños van al colegio y aunque me quede en la cama, ya me desperté así que no es lo mismo. Asi es con nuestros pensamientos, surgen y surgen y mientras más los hagamos callar, más gritarán….es por eso que practico la meditación.

Bueno, hoy hice una de esas cosas que planeaba hacer: tomarme un rico café y dibujar en mi croquera, que había dejado botada por hacer originales. No fue como en mis sueños…los vecinos hablaban fuerte y la temperatura no era ideal, pero el café estaba rico e igual pasé un buen rato conmigo misma, descansando y mirando y lo extraño fue volver a hacer un dibujo sin sentido, sin motivo y sin razón alguna, más que dibujar lo que estaba frente a mi y estar plenamente presente en el ahora, tal vez esos pequeños placeres son finalmente los importantes…

¿Tienes tú la misma cabeza que parece no parar nunca? ¿Has tenido experiencias similares? ¿Qué te ha resultado para poder disfrutar el momento? Me encantaría saber y aprender de tus experiencias así que si puedes, sería genial que pusieras un comentario.

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